En la pilastra de la derecha, a la altura del
primer cuerpo, se hallan tres calaveras, en una de las cuales encontramos la
famosa rana un detalle
ornamental labrado
en la portada, que con el tiempo ha cobrado importancia, hasta ser un icono de
la ciudad.
Dice la leyenda que los estudiantes de Salamanca, tenían que ver
la Rana para
aprobar. Aquel que no la viera no podía conseguir doctorarse, aunque también
puede significar la lujuria al estar posada sobre una calavera, dando a
entender el avistamiento de la muerte si se pecaba. Según Álvarez Villar la
representación de las “vanitas” se hacía
sobre sapo no sobre rana, añadiendo otro elemento de debate.
Se ha
discutido acerca de la intención del tallador a la hora de poner este
ornamento. Aunque sobre esto hay opiniones diversas. Ya en el antiguo
Egipto se
asociaba la alegoría de la rana con la muerte. Aparece en numerosas
ocasiones la rana como una alegoría relacionada con la lujuria:
pecado de la carne.
Anterior a la
popular Visión de San Pablo en el siglo XV, la serpiente poseía
este significado de lujuria. Ya posteriormente aparece la rana con dicha
significación en las representaciones alegóricas, tal es el caso del pórtico
derecho de la Catedral de
Estrasburgo en el que se puede
ver un conjunto de vírgenes seducidas por el Príncipe
del Mundo que lleva un
acompañamiento de ranas y serpientes tras de si. Representaciones similares se
encuentran en la mayoría de las Catedrales Góticas. La representación lujuriosa se
encuentra igualmente en los cuadros del Bosco:
Los siete pecados capitales y el jardín de las delicias. Lo mismo puede verse en un autor
contemporáneo a la fachada salmantina y es Henri
met de Bles (conocido también
como Il Civeta).
Unamuno opinaba del
famoso batracio: «lo malo no era que se
viera la rana sino que solo se viera a ella».

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